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SEGUNDA ETAPA

  • Foto del escritor: Apoyo Santuario San Ramón Nonato
    Apoyo Santuario San Ramón Nonato
  • 2 oct 2021
  • 3 min de lectura

* Las reflexiones se inspiran en palabras del Papa Francisco, en 2008 en Luján, siendo Arzobispo de Buenos Aires.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Segundo Misterio Gozoso: La visitación de María a su prima Isabel


Leemos en la Palabra de Dios:

Lc 24, 13-35 “ Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.”


(Palabra de Dios R: Te alabamos, Señor)

Los discípulos de Emaús, al igual que nosotros dentro de un rato, estaban caminando. Y no caminaban solos, caminaban con Jesús. Pero, como dice el Evangelio, “algo impedía que sus ojos lo reconocieran”. ¿Qué era? ¿Qué pasaba dentro de sus corazones?

Estaban huyendo con miedo, tristes, metidos para adentro, pensando en todo lo que había sucedido en los últimos días relativo a la muerte de Jesús. Y por eso, el mismo Jesús caminaba con ellos, pero ellos no lo reconocían.

¿Cuántas veces nos metemos en nuestros pensamientos y nos olvidamos de mirar a nuestro alrededor? Nuestro peregrinar hoy tiene que ser distinto. Caminamos hacia, para visitar, para ver a alguien. Caminamos para encontrarnos con nuestra Madre. Y ella nos está esperando. Entonces, nuestro peregrinar supone encuentro, pero no sólo encuentro con María.

Peregrinar también es encontrarse con otros. Así es como nos encontramos en el camino, como un pueblo caminando, unos con otros. Y es en ese encuentro con el otro, donde me encuentro con Jesús. Él camina al lado nuestro, quiere hablarnos, conocernos, acompañarnos. Dispongamos el corazón para poder reconocer a Jesús hoy. Jesús en el otro, en el silencio, en la oración, en la alegría, en el cansancio, en nosotros…

Miremos el Evangelio de los discípulos de Emaús y pensemos qué nos dice hoy a cada uno de nosotros. Caminemos dispuestos a encontrarnos. Caminemos dejándonos encontrar por otros. Y especialmente, caminemos con el corazón dispuesto para sorprendernos. Francisco dice en su carta que escribió en 2008, cuando aún era Arzobispo de Buenos Aires, hablando de la peregrinación a Luján: “Cuando voy en peregrinación, cuando voy caminando para visitar, mi corazón tiene que estar dispuesto para la sorpresa y si no, la peregrinación puede ser una huida. Una huida de lo específico: de Dios, la sorpresa. Ese Dios que viene de manera sorprendente cuando me hace más falta.”

Pidamos a la Virgen en esta decena, junto con el lema que acompaña a esta peregrinación, que nos ayude a abrir los ojos y a disponer el corazón para encontrarnos con ella, con nuestros hermanos y con Jesús. Y pidámosle saber reconocer las sorpresas que Dios nos regala en el camino.

Rezamos: Padre Nuestro, 10 Ave María, Gloria

INTENCIONES: respondemos rezando juntos "María de Luján, ruega por nosotros"

  • Madre del pueblo, te pedimos por la salud y el trabajo.

  • Madre del pueblo, te pedimos que nos ayudes a disponer el corazón para peregrinar a tu encuentro.

  • Madre del pueblo, te pedimos que podamos encontrarnos con nuestros hermanos, tanto los de nuestra comunidad, como aquellos que no conocemos.

  • Madre del pueblo, te pedimos que nos ayudes a reconocer a Jesús en los otros y en mí para escuchar lo que nos quiere decir.

  • Madre del pueblo, te pedimos que nos ilumines para poder dejarnos sorprender por Dios en el camino.


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